sábado, 18 de abril de 2015

Blindado anfibio


Todo resulta sorprendentemente nuevo, pero a la vez agradable. No supone nervios. El carnet, los vestuarios, las duchas ... las taquillas. Previo paso por mi cielo deportivo particular (donde vi un pepinaco con SRAM XX) para adquirir chanclas, gafas, gorro y tapones,  fui a la piscina del gimnasio. Hacía literalmente más de una década que no nadaba en una piscina. Nadar ... Como iba sin gafas de ver no veía apenas nada, así que me dirigí a un bulto que resultó ser una simpática monitora para preguntar por las calles de nado libre. La 8 estaba vacía así que para allá que fui ... Nadar ... más que nadar era como un bildado de oruga anfibio en el agua. Con técnica manifiestamente mejorable y lentitud extrema fui avanzando a lo largo de la pisina. Me cansé, me sentí muy bien, floté de espalda y me relajé muchísimo ...

La primera experiencia en el gimnasio ha sido realmente positiva. Ahora queda probar otras cosas como pilates.

Siento que cada pasito poco a poco me va llevando hacia un nuevo yo, mejor, más tranquilo, más abierto ...

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