Justo al pasar los tornos suenan en los pequeños auriculares que, sin dificultad encuentran acomodo en sus generosas orejas, los últimos compases de The fosse. Y, tras un leve instante de silencio, comienza Lir. Dos temas melancólicos que casan con aquel momento. Es de noche. El frío se deja notar pero no es helador, al menos todavía. En su interior se mezclan cansancio y calma. Pero, aunque la música tiene un punto de tristeza, también se le antoja con un punto de esperanza.
miércoles, 11 de febrero de 2015
The fosse
Justo al pasar los tornos suenan en los pequeños auriculares que, sin dificultad encuentran acomodo en sus generosas orejas, los últimos compases de The fosse. Y, tras un leve instante de silencio, comienza Lir. Dos temas melancólicos que casan con aquel momento. Es de noche. El frío se deja notar pero no es helador, al menos todavía. En su interior se mezclan cansancio y calma. Pero, aunque la música tiene un punto de tristeza, también se le antoja con un punto de esperanza.
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Luego escucho, aunque tener estos momentos es bueno para poder disfrutar los momentos más buenos.
ResponderEliminarNo era un momento malo. Como dice Amaral (que es maña como tu), La melancolía es un licor bien caro, y no te has dado cuenta, ya te ha emborrachado.
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