miércoles, 25 de febrero de 2015

Busqué y encontré

¿Cómo en unos pocos días lo más amargo y lo mas dulce pueden suceder? No lo sé, ni realmente me importa. Intento disfrutar del momento y aprender sin preocuparme de nada más.

Me buscaba y me sigo buscando a mi mismo. Parte de los avances que, muy poco a poco voy dando, tienen que ver con el compuesto químico que corre por mis venas, una marea de calma y optimismo. Pero  también tiene que ver con mi trabajo personal. Intentando no centrarme en lo negativo, no dejándome llevar por el enfado y la tristeza, olvidando lo que hacen o dicen los demás. Yendo a terapia sin temor a hablar de cosas delicadas delante de unos quasi-extraños. Y por un olvido/casualidad, he podido comprobar que tras 38 horas sin doparme no pasó nada raro ni se multiplicó exponencialmente mi inquietud.

Busque. Salí de la burbuja y me dejé llevar. Y surgió algo precioso. Y recíproco. Aprendo a quererme. Aprendo de ella y ella de mi. Me siento atractivo y deseado. Me siento atraído y deseo. Y mis manos, más acostumbradas a apretar teclas, manetas de freno (brake levers) y llaves allen, tienen una habilidad insospechada.

Dejo que fluya, vivo el presente. Y me emociono y disfruto. Y siento que es algo recíproco. Y rezuma por mi piel y por mi mente alegría, cariño, gratitud.

Te quiero.

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