lunes, 29 de septiembre de 2014

Gilera Stalker


Hace muchos años, a las afueras de un pequeño pueblo de la Baja Alcarria, aprendí a ir en moto (o algo así). Fue en la misma era donde jugábamos al fútbol. Porque entonces, además de ir en bici, yo también jugaba al fútbol. Como el resto de chicos de mi edad. Aunque prefería ir en bici o leer o escribir. La moto era una vieja Puch. Un ciclomotor. De marchas. De un amigo, un buen amigo. Ahora sólo es un conocido. No se me da muy bien hacer amigos. En general no se me da bien relacionarme con la gente. Pero esa es otra historia.

Todas las cosas con ruedas me llamaban la atención (como ahora). Y me encantaba ir en bici (como ahora). Pero ese lejano septiembre/octubre (no estoy seguro, creo que ya había empezado el instituto) descubrí un trasto que se llevaba como una bici, con los mismos mandos simples e intuitivos, pero que no requeria esfuerzo. Bastaba con girar el acelerador para que te impulsara hacia delante. mucho más rápido que una bici. Entonces deseé tener una moto. De marchas. Un ciclomotor. Quizás, una Suzuki DR Big 50, con su llamativo carenado en forma de pico de pato. Pero en casa opinaron que era demasiado peligroso (en parte no les faltaba razón) y seguí con las bicis. Y cuando, años después, empecé a trabajar y ahorré algo de dinero, juzgué mas sensato comprarme un coche. Para que me de el aire en la cara y sentir el placer de jugar con el equilibrio, ya tengo mis bicis. Lo que no quita que siga pensando en, algún día, comprarme una moto. Una 125. De marchas.


La Gilera Stalker es un pequeño scooter de 50, que salió al mercado allá por finales de 1996. La vi en una revista y me gustó su aspecto simpático pero robusto y sus pequeñas ruedas de 10 pulgadas calzadas con neumáticos mixtos de gran balón, gruesos. Si en bici, a pasito de tortuga, era capaz de visitar pueblos lejanos, de descubrir pistas de tierra, qué no podría hacer con un bicho como ese. A 40 por hora habría sido capaz de llegar más allá del horizonte en poco tiempo.

Muchos años después se convirtió en mi Alias, mi nick. Digamos que mi segundo nick. El que muy pocos conocen. No quería mezclar Dragonfly con Stalker, porque nadan tienen que ver, a pesar de ocultar a la misma persona. Por eso, cuando me buscabas en google, juegos de ordenador a parte, no encontrabas nada que tuviera que ver conmigo.

Ayer, de haber tenido una Gilera Stalker habría ido a buscarte en ella. Pero como no la tenía, cogí mi bici y, bajo la lluvia, te fui a buscar. No te encontré. Pero algún día, nos encontraremos. Y podré quedarme un buen rato entre tus brazos. Lo necesito tanto.

Te quiero mi niña bonita.

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