lunes, 29 de septiembre de 2014

Corriendo, pero sin correr

Esa frase la escuché por primera vez como en Diciembre de 2005 en un programa que era una especie de GH pero para cocineros ... o aprendices de cocineros con pasado digamos que complicado, en boca de Sergio Fernandez.

No corras que te vas a caer. Eso nos lo han dicho nuestras madres decenas de veces cuando éramos pequeños y estábamos aprendiendo a andar. En mi caso, cuando estaba aprendiendo a andar y, cuando estaba aprendiendo a ir en bici, en lugar de buscar los sitios más sencillos, más planos y lisos, tenía cierta atracción por pequeñas rampas, escalones, escaleras, bordillos, caminos de tierra. El camino más fácil no suponía ningún reto para mi. No voy a decir cierta frase que me dijo muchas veces la mujer que me dio la vida, porque ya la he repetido demasiadas veces en el trabajo a mis amadas compañeras y se que una de ellas es muy hábil con google (claro, es parte del cuarto poder).

Trabajo.

El trabajo, lo tengas o no, siempre es fuente de algún que otro quebradero de cabeza. Sobre todo cuando lo buscas y no lo tienes. Y también cuando las tareas son demasiado complejas y te superan, o demasiado simples y te aburren. O no te interesan, porque no son "de lo tuyo" y sientes (en cosasiones de forma equivocada) que no vas a aprender nada.

Éste nuevo trabajo me gusta. Llevaba demasiado tiempo en el dique seco y mentalmente necesitaba trabajar. Yo no me puedo estar quieto. Y ese es el problema. Intento acabar cada tarea lo más rápido posible. Si no se hacer algo, miro mis notas, intento averiguar como se hace, pregunto si es necesario. Si acabo una tarea, paso a la siguiente. Estoy acostumbrado a trabajar de forma autónoma y, salvo que esté muy muy cansado o muy cabreado o ambas cosas, no necesito que nadie me diga que tengo que hacer algo, no necesito a nadie encima de mi para que me ponga a trabajar con desgana. Simplemente lo hago y ya.

Soy negativo por naturaleza, por eso intento ir en contra de mi naturaleza y ser positivo y no dejarme llevar por la negatividad, por la tristeza infinita. No es ideal, pero no está mal. El trabajo.

Me prometí en 2011 que no escribiría post así, que pueden y serían facilmente malinterpretados si los que tengo a mi diestra y a mi espalda los leyeran. Pero es que ya no puedo más. Voy todo lo rápido que puedo y se, con cuidado, pero rápido para mantener la concentración. Y a mi alrededor solo percibo quejas, negatividiad, desidia, pereza .... Un desastre. Todo esto me está afectando. Digamos que no soy ni la más tranquila ni la más dulce de las personas y algún día reventaré y les diré en tono de voz bastante alto (mi tono de voz habitual) que me da asco y me desesperan sus quejas y su falta de profesionalidad.

Como eso iría en contra mía y, dentro de mi impulsividad intento pensar antes de hablar, y sobre todo antes de ladrar, pues escribo esto. Porque una madrugada más, escribir es una necesidad, es una liberación, es un placer.

En 15' sonará el despertador, me pondré ropa de persona normal e iré a trabajar. Si. A trabajar. No a pasar el rato. ¡Hay tantas cosas por hacer! ¡Tantas cosas nuevas que aprender!

COME ON, PUSH!

No hay comentarios:

Publicar un comentario