domingo, 14 de junio de 2026

Ser autista en un un mundo neurotípico


Recordando que, por indicaciones de la primera psiquiatra que me trató, fui a 10 talleres literarios en un periodo de casi 2 años (abril 2018 a marzo 2020).

¿La consecuencia? Tuve ideaciones tras la primera clase. Yo era autista y exponerme a situaciones sociales no mejoraba para nada mi salud mental. Socialicé, aprendí a escribir mejor, a veces disfruté y otras veces, tras trabajar ocho horas en un entorno poco amable, estaba agotado.

Ese no era el camino, pero yo no lo sabía. Estuve 2 ciclos terapéuticos distintos, más de cinco años, con un enfoque equivocado. Y me considero afortunado porque, aunque me negaron que podía ser autista, yo di por hecho que era PAS y fui adquiriendo herramientas de autocuidado propias de los autistas. Incluso adopte terminología como "cucharas". Es que ya iba con auriculares en los transportes públicos y con auriculares de cancelación de ruido desde antes del diagnóstico y me considero afortunado porque mi psiquiatra confirmó el diagnóstico y la psiquiatra de la pública también. 

Estoy muy cansado de darme de cabeza contra una pared cada día de mi vida. Escribo esto a punto de ponerme unos cascos porque los de arriba tienen la tele fuerte y les escucho. A dormir con auriculares. He abierto la ventana y me llega más ruido. Voy a cerrarla y a pasar calor. No seas autista en Madrid, sale mal.


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