Llevo desde ayer con náuseas. Leyendo, viendo deporte, hidratándome, comiendo suave (una tortilla francesa, tabulé y cosas así), lo he sobrellevado.
Después de ver una carrera bajo la lluvia decidí conducir un poco y cambiar de aires y estar con mis padres.
La tripa se portó y fue sencillo.
Recordaba esa madrugada de mediados de octubre 2022, insomnio y nauseas y conducir por la noche. O esa otra de agosto de ese año, en el que acabe poco después del amanecer junto al mar y acompañado de personas estupendas y un perrete precioso.
Ha sido un proceso complejo, pero muy bonito.
Ahora hay un poco de ruido humano, pero por primera vez desde Junio 2021 o desde diciembre 2019 (ha pasado un siglo) hago un viaje sin medicación. Pero cómo he tenido dos épocas en las que acumulé, he encontrado aquí mirtazapina para semanas (sobre todo si tomo media) y hasta un poquito de lorazepam.
No tengo grandes planes: leer (me he traído 4 libros), algún paseo a pié o en bici y descansar.
Me merezco todo lo bueno que venga.
Estoy muy orgulloso de mí.
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