Estoy en calma. Duermo muchas horas incluso en semanas intensas y tengo la ayuda de mi psicóloga.
La semana pasada, el 1 de mayo fue precioso y muy emotivo, un cumpleaños especial.
Y, ahora, en el recreo bajo a ver a los gatitos. Que maravilla.
Y pasan los días, y sigue la calma, y ni los tiempos muertos me alteran.
Estoy orgulloso de mí.
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