Así me siento:
En un desierto un poco más amable, un desierto de calma y de paz. Con mis copilotas preferidas en el asiento de la derecha. Con una sofisticada suspensión Reiger (aunque en mi mente era Öhlins). Con complejos sistemas de navegación.
He hecho lo posible, he crecido, he aprendido, me he podido calmar.
Si, en 2018 (casi una vida antes) estaba también empezando un camino.
Recuerdo con preocupación el inicio del trabajo hace 20 años. Tengo diario, blogs, fotos hechas con el móvil y con la cámara de fotos.
Pero lo hice bien.
Ahora a fluir con las dunas, a conducir de forma dulce y precisa. Ya cruzaremos el puente cuando lleguemos al rio.
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