Tenemos que hacer la tarea x. No tengo herramienta. Buscamos en la herramienta compartida. No hay los vasos que necesitamos. El trabajo se retrasa por ello. Me encojo de hombros metafóricamente e intento que no me afecte. Pienso en todos los pequeños gestos feos desde el principio y me pesan mucho. Luego reflexiono y pienso que no es para tanto, que no es tan malo. Además en realidad no podemos trabajar de forma autónoma. Pero si tienes al lado, a un metro, a otra persona habilitada y experta haciendo lo mismo, a la que puedes preguntar si tienes dudas, es un poco absurdo.
Más cuando tú le explicas a él más o menos como se hace. Más cuando descubres que faltaban cosas en el procedimiento que te explicaron.
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Y como decidí ser proactivo, idea que me dio un compañero, creo que mañana tendré mi pequeña caja de herramientas. La última, la carraca pequeña de casa, me la regaló el instituto por ser la mejor nota media de la clase. Recuerdo con horror la graduación, 3 días después de una consulta en psiquiatría muy difícil y muy necesaria. Menos de dos semanas después de la segunda ideación del año. El mismo tiempo de rechazar una oferta en firme por salud mental.
Va a ser agridulce (ver y tocar la nueva pequeña carraca).
Aquí está. La idea me la dio una compañera que tiene la misma mini carraca.
Es pequeña, ideal para sitios estrechos. Y parece de calidad. Se nota sólida.
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Estoy recordando el febrero del año pasado tan agotador y el comienzo de marzo que también lo fue, y abril de hace dos años con pródromos de ansiedad y mayo de hace dos años con el estallido de ansiedad del que aún no me recuperado del todo.
Y se suma todo a las semanas complicadas, a las muchas consultas de psicología y psiquiatría, el saberme y sentirme discapacitado, que por ser autista me cueste mucho más y me agoten situaciones aparentemente banales para un neurotípico ..
Estoy tan cansado. Tanto tanto que cualquier pequeño disgusto se me hace un mundo. Mi vida, salvo el espejismo del final de 2020 y 2021, ha sido tan difícil. Despido, ansiedad, reinventarme dos veces, volver a estudiar dos veces, tener que rechazar trabajos por pura salud mental, el diagnóstico, la discapacidad. Son muchas cosas importantes en menos de 4 años.
El último año de normalidad, aun en seguimiento por psiquiatría y con medicación fue 2019. Todos los años a partir de entonces, por distintos motivos como la pandemia, han sido fuera de lo normal. Algunos bonitos, otros agotadores.
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