Volver a escribir. De forma visceral y brusca. Ayer. Leer viejos relatos (en papel) y continuar La intérprete (relato nacido en 2011 o así).
La tutoría, a pesar de ganas de llorar a ráfagas, fue la mejor de las tres. Espero que a mis compañeros les vaya mejor las próximas semanas.
Fui capaz de comprar diversas cosas, desde un bolso compacto a un cinturón nuevo (ya tengo ropa de mi talla otra vez). Y algo para leer, un cochecito (como en enero/febrero) y un lego. Bonito.
No se si quedarme con las ganas de llorar, o con la tarde bonita. Y todavía me quedan varios días de descanso.
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