El eco de la consulta permanece. La semana no ha sido agotadora como la anterior de la anterior y como alguna de octubre. Y eso es muy importante.
Semana de aprendizaje, de impulsos. De interacciones. De sol. Después de casi el doble de tiempo en un mismo puesto que la última vez (que significó el último pico de ansiedad), ni aborrezco lo que hago, ni nada parecido.
Me pregunto si aprendí algo en esas 7-8 semanas, a parte de a utilizar todas las herramientas de las que disponía si no para calmarme, para evitar alterarme más.
Ahora sí que he aprendido. Cada día. Cómo indicaba la primera semana, todo es distinto, desde el horario hasta el trato respetuoso de los compañeros. Todavía me siento sobrepasado a veces. Y aprendo a saltos, a picos. Las últimas dos semanas han sido de mucho aprendizaje.
El miércoles, otro impulso. Desde interactuar con una compañera de clase, hasta opinar sin pudor y con aplomo. Empezar a dibujar mi proyecto.
2004.
Lo más parecido a lo que vivo ahora.
De las clases al trabajo. Entonces fue mucho más difícil y "límite". Y me costó mucho más tiempo empezar a trabajar. En junio, la misma semana en que supe la última nota, supe donde iba a hacer las prácticas. Importante.
Entonces sí que tuve insomnio, ansiedad, apatía, ideación suicida. Que comienzo de año tan complicado y agotador. El año siguiente, parecido. Algo menos de ansiedad pero también muy agotador. Y el final de 2005, desastroso.
Volvía de no diré dónde, el día antes de la nochebuena. Al volante de un coche conocido (pero que todavía me costaba conducir) y a punto de romper a llorar.
Al día siguiente, hacer fotos, comprar un coche de Scalextric y una revista. Y descubrir una canción de Coldplay una nochebuena desde la cama. Me sentía un desastre. Incapaz de calmarme. Buscar de nuevo trabajo. Y, salvo alguna personita a través de los blogs, sólo.
Nostalgia.
Todo lo que fue sirvió al menos para seguir adelante.
Me hubiera gustado tener mi propio espacio y desvelarme y que no me desvelaran por mi oído sensible y su empatía mejorable. Aunque no sé si hubiera sido capaz de vivir de forma autónoma.
En mi refugio. Rodeado de juguetes, quizas para adultos. Bicis. Libros. Revistas. Vídeos de YouTube de coches (como no). Y mi compañero de vida peludo.
Si que he de hacer más ejercicio.
La calma. Una sensación dulce mezcla de equilibrio y aprendizaje. Rozando los once meses sin medicación. La última vez así fue en Septiembre de 2016. Y no había vivido los retos educativos y laborales que he vivido los últimos 2 años.
Buenas noches y buena suerte.
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