Estaba un poquito revuelto por ser el día que era (de consulta) y por esa noticia tan descorazonadora de ayer. Sobre todo por los comentarios cargados de prejuicios y carentes de humanidad.
Ni la espera previa en la máquina roja (fui capaz de conducir antes y después y no perderme) ni la espera en la consulta fueron desagradables. Aunque si que recuerdo respirar despacio camino del hospital y sentado en el pasillo.
La calma.
Confianza para contar mis miedos, de retrocesos, de volver a las ideas feas. De perder el contacto con la realidad y estallar y de los daños colaterales.
Al final yo he andado ese camino. Las visitas a consulta el último año (mejor dicho, salvo hace 2 veranos desde hace casi 2 años) han sido cada vez más espaciadas. Y voy superando mis hitos particulares de meses encontrándome bien y sin medicación. Pero tu confianza, sentirme escuchado ... Me calma. Se puede decir que estoy de alta, pero tener la certeza de una cita me calma.
Puedo más de lo que creo. En pleno otoño de días cortos, mi luz interior. Y personas que me apoyan. Gracias a todos los que me habéis acompañado en todos estos momentos.
Estoy orgulloso de mí y en calma, con esa sensación tan dulce después de una consulta.
Buenas noches y buena suerte.
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