Al final la clave es mantener la calma y poder dormir y que la rutina no sea agotadora. Realmente me pregunto qué es lo que ha cambiado respecto a los dos años anteriores o incluso a 2017. Y no tengo una respuesta clara. Creo que la diferencia es la suma de muchas pequeñas cosas. Igual que antes la ansiedad se iba acumulando como una bola de nieve, ahora soy capaz de autorrecuperar mi energía cada noche o los fines de semana, soltar barro. Algo así le contaré a la psiquiatra en la próxima consulta.
Ilusionado por desvirtualizar a personitas, por nuevas clases del taller (que todavía he de escribir algo, quizás mezclando lo vivido las últimas semanas).
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