Releo libros que leí hace más de diez años. En algunos casos apenas recuerdo nada (pero otros libros que leí antes si). En otros recuerdo el argumento general pero hay detalles que no recordaba. En La carta esférica hay pasajes que describen vistas preciosas de la Estación de Atocha que no recordaba.
Releo un relato largo y de estructura compleja (los capítulos impares avanzan, los pares retroceden). Se llama En el filo del espejo. En parte relato y en parte diario. Como he hecho en otras ocasiones, hay personajes inspirados en personas que conozco o que he conocido. O que al menos toman su nombre. La mayor parte de mis relatos tienen algo de autobiográfico y hay muchos lugares que realmente existen. O que al menos se parecen a lugares que existen.
El contacto fue indescriptible. Una descarga de energía recorrió su brazo, dispersándose por todo su ser.
Aunque me cueste entender mi letra caprichosa e infantil, todavía me gusta como escribía entonces. Es como volver 20 años atrás.
A veces me releo, éste blog, u otros anteriores que duermen el sueño de los justos y no me reconozco. Es difícil entender la tormenta desde un día de verano caluroso y calmado. Pero la tormenta existió. Aunque ahora me parezca increíble.
"En el filo del espejo" pinta bien...
ResponderEliminarA mí me encantaría poder recuperar las novelas que escribí cuando era niña (se perdieron).
"Es difícil entender la tormenta desde un día de verano caluroso y calmado. " Pues sí. Siempre lo he pensado :)
Gracias por pasarte por aquí. Pau.
EliminarEn el filo del espejo pinta mejor de lo que es. Tenía 17 años cuando lo escribí. Pero algún concepto como las dimensiones paralelas y las puertas dimensiones que son interesantes.
Los estados de ánimo a veces sólo se entienden cuando los vives. Un gran abrazo.