En algún mundo imaginario, al volante de un prototipo con chasis multitubular, carrocería de fibra, motor turbo, tracción a las cuatro ruedas y caja secuencial. Como en mis rallyes virtuales, poniendo y quitando marchas. Cruzando el coche en revirados circuitos mixtos.
En el mundo real al volante de la máquina roja que a veces me lleva y me trae. No es un prototipo, pero es muy agradable de conducir.
La tarde resultó más sencilla, agradable y provechosa de lo esperado. Lo que meses atrás supuso semanas de espera, aquí tuvo lugar en mi minutos. De nuevo posturas, algunas rallando lo circense.
Todo al final para llegar al mismo sitio pero de forma diferente. Diagnóstico y tratamiento.
Hace calor y quizás por eso (y por el descanso y por los ejercicios y las visitas a la piscina) apenas tengo molestias. Espero que poco a poco vayan desapareciendo del todo. Pendiente de una llamada (como antaño).
De vuelta a casa, de nuevo conversaciones surrealistas pero con un fondo sensato. Aprender. Y aprender a que no me importen las cosas que no tienen importancia y que escapan a mi control. Que no dependen de mi.

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