Desde el siglo pasado no me ponía al manillar de una bici de paseo. Estoy más acostumbrado a los manillares planos (más bien, de doble altura y tirando a anchos). Años ha también me aferré a manillares de curvas, a los que nunca llegué a cogerles el truco. Normalmente acababa yendo agarrado a las gomas de las manetas de freno, en la parte de arriba, que es relativamente cómoda y puedes cambiar y frenar.
Una bici de paseo alquilada, que esta vez venía con casco, unos guantes largos y un chubasquero. Solo echaba de menos las gafas "transparentes" para protegerme del agua y una braga (aire frío y lluvia). De nuevo los guardabarros eran poco menos que imprescindibles. Y un sencillo cambio de 6v (14-28) se demostró suficiente, al menos para terreno llano. La verdad, añoraba mi bici urbana (con una posición un poco más deportiva y mejores frenos).
De cualquier manera, es precioso recorrer una ciudad en bici. Más descansado y rápido que caminar. Me permitió llegar a la orilla del mar (donde el viento pegaba fuerte). Un punto de vista distinto.

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