De nuevo en aquella estación que tantas veces he recorrido. Subido en un tren o bien esperando en sus andenes. O camino de esa juguetería con el escaparate lleno de trenes. También tiene un par de kioscos bien surtidos de revistas varias.
Una vez más de vuelta a casa en la habitual UT 465 que ya es como el pasillo de mi casa. Detenida unos instantes. A través de la ventana veo las marquesinas metálicas de los andenes y los postes de la catenaria. Mi imaginación vuela: otra estación. Quizás en un lugar muy lejano. Bajo una fina lluvia y con cerezos en flor por doquier.
El día acaba con leve incertidumbre, de nuevo. Poco a poco. Despacio.
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