Dulce.
Tengo sueño y estoy perezoso. La mano derecha cansada después de muchas horas sobre el ratón. El portatilín 2 (que fue uno) es un poco desesperantemente lento pero con un teclado de verdad se escribe mucho más rápido.
Los días pasan y me siento bien.
En casa. Calorcito. Aunque fuera medio llueva y haga frío. Los días son cortos y la preciosa luz del sol, escasa. Marco a mi lado. Los dos somos huracanes pero ahora estamos calmados en el sofá.
Mando energía a una personita especial que lo necesita.
Y sigo rodando. Y rodar no es un camino de rosas, pero tampoco duele. Dulce.

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