Así que me centro en mis tareas, oculto el ruido con Jean Michel Jarre (música que lleva 23 años atrás) y sonrío. Hace sol, me siento bien, he dormido casi un número indecente de horas desde el viernes (contando las agradables siestas gatunas).
Ahora mismo podría estar en el dique seco o medicado y yendo a terapia, pero, aunque me queda mucho por aprender, puedo pensar en cosas agradables (como bicis) y centrarme en la buena música y en el trabajo.
Lo demás, da igual.
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