Soñé que mis antiguas compañeras vitales, ansiedad y depresión, volvían a mi lado. Curiosamente, el lugar donde vivía estaba bastante desordenado (casi como está mi hogar). Y quién me daba apoyo y cariño era la pareja de un antiguo jefe.
Me siento bastante bien. No voy a negar que a veces me puede la nostalgia y que estoy más perezoso de lo habitual. Pero duermo estupendamente y ni los nervios ni la tristeza me pueden.
Han pasado 17 meses desde que todo volvió a rodar. Y me han pasado un montón de cosas desde entonces. La mayoría, buenas. He cumplido unos cuantos sueños. algunos puramente materiales, otros menos tangibles, sociales. Y sobre todo he crecido como persona. Si. Se que me queda mucho por aprender, mu-chí-si-mo, pero ahora vivir ya no duele.
Éste ha sido mi año. Y más que vendrán.
Por primera vez en muchos días delante del ordenador de sobremesa, que tantos recuerdos me trae de búsquedas de empleo varias. Marco a mi lado, cariñoso y a la vez travieso, tumbado en la cama sobre el nórdico, a veces con los ojos entrecerrados y otras atento a lo que hago.
A ésto se le puede llamar la felicidad de las pequeñas cosas.
Si.

No hay comentarios:
Publicar un comentario