Duermo mejor que nunca.
Casi nada me irrita.
La tristeza da paso a serenidad y leve melancolía.
Ya no me siento un desastre.
Sólo siento ganas de llorar muy puntualmente. Sobre todo cuando pongo triste a alguien que quiero.
Los ataques de ira han desaparecido.
Sigo siendo tímido, pero más sociable.
Puedo hablar de como me siento y de cómo me he sentido sin alterarme.
Se que me queda mucho por hacer, pero también que he avanzado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario