Una semana sin escribir. La semana ha sido de las mas cansadas desde antes de navidades. Como siempre, por el ruido, por tener que preguntar qué hacer y pedir herramientas. Por la actitud digamos poco profesional de mi compañero.
Pero también he visto un avión enorme despegando y tengo el cariño de la familia de sangre y de la familia de afectividad y de mi amiga A. Y el domingo compré revistas preciosas de motos. Y cada día aprendo alguna cosa, aunque sea pequeña, y soy profesional y constante, y mola estar usando herramientas.
Además hoy tengo la ayuda de M., mi copiloto o navegante, como en los viejos aviones de mediados del siglo pasado. Es genial su ayuda.
Y puedo descansar y ver series y dormir muchas horas.
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