jueves, 1 de enero de 2026

2026

Como bien comenta Gali en Bsky, es una sensación extraña el cambio de año, la alegría forzada y el consumismo y la saturación sensorial propia de la navidad, cuando sabes perfectamente que has estado alguna vez al borde del abismo y del desastre, y que la habitual mezcla de resistencia y resiliencia innata, un poco de terapia, la ayuda de terapeutas cálidas, el apoyo de familia y de amigos, medicación (benzos, algún análogo y antidepresivos) ha obrado el milagro de seguir con vida, sobre todo en el desastroso, pero esperanzador 2024. La primera vez que dejé de contar las ideaciones, porque había pasado de ser aprendizaje y operativo, a ser doloroso y rumia.

2026 ha empezado casi con tanta calma como 2025 y con algunas dudas. No ya de si "podré hacer las prácticas" sino del resultado, y de quizás no haber acertado en el lugar y, sobre todo, en la compañía, aunque eso último no es algo que dependiera de mi y que me afecta más de lo que me gustaría, pero tampoco es el fin del mundo.

Espero que mayo 2026 no sea desastroso como en ocasiones anteriores y pueda conseguir una nómina, que es realmente lo que me falta, y empezar a recuperarme económicamente de la post pandemia, y poder pensar en un coche más avanzado o en viajar con mis recursos y no de prestado.

Es una sensación extraña estar con tu familia mientras piensas en los años complicados (2024, 2022, 2020, 2019, 2018) y las carambolas necesarias para seguir con vida, y sin secuelas o con muchas menos de las que podían ser y no fueron y de nuevo sentirse fuera de lugar en la sociedad.

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