Después de un pequeño paréntesis de sol y temperatura suave, ha vuelto a llover. No sé por qué, ahora me siento más pequeño y frágil de lo habitual. Lo sé. La noria o el día de la marmota de aprendizaje, de clases y prácticas, que suelen acabar sin energía, con ideaciones y dando la voz de alarma a mis terapeutas.
Ha sido un trimestre exigente pero bonito. Aprendizaje, interacción, autoconocimiento. Lo que me apetece es descansar, pasear, ir a gatolandia. Dormir y vivir sin reloj.
Tengo más de dos horas libres, pero también una especie de caja de música e imágenes y textos, llamada iPad. Escribir me calma y es necesario.
Algún día me sentiré grande, como un A380. Entre tanto, sigo durmiendo genial. Al final he de disfrutar de lo conseguido. Tengo tiempo para descansar, ayuda de mis terapeutas.

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