(ESTAMOS HABLANDO DEL FIN DEL MUNDO).
A pesar de momentos surrealistas en clase, mientras escucho música en la biblioteca, analizo cómo me siento. No hay apenas ansiedad. No hay ganas de llorar. Lo siento en la cara y en la tripa.
Ayer reflexionaba sobre los módulos útiles y los que lo fueron menos hace dos cursos. No esperaba un momento surrealista como el de hoy en clase, de nuevo.
Tengo un tiempo muerto largo entre dos clases, pero tengo una tableta, auriculares que suenan genial y apuntes por leer. Y, siempre puedo escribir. Escribir siempre calma.
Las dudas, las prácticas, los turnos. Lo que tenga que venir vendrá. El año pasado no me encontraba bien, pero en septiembre u octubre todo cambió. Me tengo que quedar con eso, con el aprendizaje, encontrarme mejor, bajar medicación.
Además, varios días lloviendo y la lluvia me afecta.
Me siento a gusto en mi piel y he aprendido mucho sobre las máquinas de volar.
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