Si pienso en el verano, en las quejas, en los recursos, en la maquinaria inhumana y lesiva y capacitista del sistema de no atención a personas con discapacidad. En las dificultades para ver a mi querida y empática psiquiatra (que se solucionó soltando pasta, porque 4 meses sin supervisión me parecían una pasada).
Ahora no tengo tanta energía pero no me enervo por todo ni me quejo por todo. Me centro en aprender y fluir.
Lo que quiero decir es que me encuentro CLARAMENTE mejor que en el verano pasado y es genial. Tengo consulta mañana con mi psicóloga cálida y la semana que viene con mi psiquiatra.
Aprender. Si.
El examen parecía muy complejo, pero leyendo todo dos veces pude CONTESTAR TODO. Aprender, creer en mí. Soy una persona maravillosa.
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