Como en 2013, pero sin hacer el gilipollas. Un susto y sangre chorreando por la cara.
En fin, que supe mantener la calma y todo se quedó en una visita a urgencias. Al final estaba en casa mucho antes de lo esperado. Y casi no me duele (sin casi) y me encuentro bien. Gracias al personal sanitario que me atendió.
Las notas llegan con cuentagotas y son buenas.
Llamadas llenas de calidez.
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