Las vacaciones de Semana Santa parecen a medio año luz, en lugar de sólo 3 o 4 semanas. Exámenes en breve. Tareas. Al final, lo que pretendía (aprender) lo estoy logrando, incluso más de lo que pensaba. Y no me ha agotado (a veces si) ni saturado mucho. Mi estado general anímico es mucho mejor. Poder dormir es maravilloso. Y disfrutar de pequeños momentos preciosos. A veces en compañía.
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