Estudiar. Aprender. Trabajos, talleres, tareas. Pero también momentos muy dulces. Vuelvo a dormir como en Diciembre, en navidades. El "cinco minutos más" es precioso. Me noto sensible y los amaneceres de los meses de enero y febrero han sido preciosos, muy emocionantes. Diría que hoy tengo unas náuseas casi imperceptibles y que me han dejado desayunar. Nada que ver con mediados de enero.
Poco a poco me lo voy creyendo y es maravilloso. Como en Noviembre de 2019, casi cada día contándole a "mi guía" cómo me encuentro. Y la respuesta es ... cada día un poco mejor.
Y es maravilloso.
He aprendido a tener cierta estabilidad emocional. A ver mis virtudes y no sólo mis defectos. A ser más sociable. Mi amistad puede confortar a los demás, al igual que interactuar con mis pocos amigos me hace sentir mejor.
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