Pero me encuentro bien. Hasta he hecho un examen extra para mejorar una nota. De todos esos días me quedo con los que han estado a mi lado, a ambos lados de la pantalla, la familia de sangre y la familia de afectividad.
Y que no soy "pequeño y frágil". Tomar mis propias decisiones. Usar a discreción toda la ayuda química de que disponía. Y poder contar cómo me sentía a personitas preciosas y a la psiquiatra en consulta.
Desde entonces, de forma constante, imparable, como una marea dulce, me he ido sintiendo mejor y ya puedo dormir incluso con muchísima menos medicación (menos de la mitad).
Amistad. Para mí, que soy tan introvertido, un tesoro. Volver a estudiar. Hacer decenas de exámenes Y SIN LORAZEPAM. Aprendizaje. Maravillarme. Y no sentirme fuera de lugar.
Todo es precioso. Ojalá me hubiera "encontrado", hubiera aprendido todo esto de otra manera. Ya no sé cuándo empezó todo esto. El cambio. ¿En 2012 o 2013? O antes. Con los blogs en 2004. La sinceridad. El poder expresar que me sentía bien o que no me sentía tan bien. Los blogs abiertos y los discretos.
La complicidad. Ay.
En medio de una marea amarga de ansiedad e insomnio destellos preciosos.
Buenas noches y buena suerte.
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