Muchos kilómetros recorridos al manillar de mi KTM rallye virtual. Muchos cordones de dunas superados. Me he quedado enganchado en la arena innumerables veces. Me he caído, me he perdido. Pero con un poco de ayuda he podido seguir adelante. Y todo ese camino lo he andado yo solo. Siendo un ovillito, un peso muerto, a pesar de los esfuerzos de la psiquiatra no habría llegado hasta aquí.
De vuelta a casa en el Cercanías. Recorriendo un tramo de enlace, camino del vivac. Pensando en nuevos retos que ahora se me antojan imposibles. Me suben los calores a la cara. Pero igual en unas semanas todo es fluido y me atrevo. Y si no tampoco pasa nada. No hay que forzarlo.
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