viernes, 21 de junio de 2019

Viernes

Los viernes son básicamente iguales pero también tremendamente distintos. Estoy un poco cansado, pero se que podré dormir muchas horas el fin de semana, incluso siestas deliciosas. Tengo suficiente energía. No me arrastro, avanzo. Estar rodeado de gente no me agota. A veces me saturan un poco con sus infantilidades, pero nada más. A pìnceladas me relaciono con gente. Tomar algo con los compañeros de trabajo. Comer y desayunar acompañado. Salir un poquito a que nos de el aire tras unas horas en la oficina. Los talleres. La gente que antes estaba al otro lado de la pantalla y ahora son parte de mi vida.

Pensando en nuevos relatos, en el fin de los talleres. Pero en Octubre empezaré otros. Tengo ganas de hacer cosas.

Avances pequeños e importantes y preciosos. Si, todavía tengo miedo de los días menos buenos (que siempre he superado) y de no dormir y de la ansiedad.

Buenas tardes y buena suerte.

Y la espalda no molesta y el hombro apenas. Poco a poco, destellos pequeños y preciosos lo van llenando todo. Colores.


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