(Restos de la especie de puertos flotantes creados tras el desembarco de Normandía)
Una, dos, tres veces. Empiezo a perder la cuenta. Lo que entonces parecía inminente, lo que hace X5 meses también lo parecía, resultó no serlo tanto. Lo opuesto a lo inmediato, que no se si es lento o eterno.
(De vez en cuando todavía cruzan mi mente pensamientos feos, como relámpagos, fogonazos de "qué pasaría si lo peor ocurriera". La experiencia me ha demostrado que eso está muy muy lejos de ocurrir. Pero todavía me altera, me descompone tanto que me cuesta escribirlo)
En el interior de una biblioteca muy bonita, aunque algo calurosa. Pequeña pregunta interna operativa sobre dónde será el taller. Algún humano en mi campo visual. Aunque estoy muy tranquilo, todavía me irrita un poco. Me desconcentra.
Lo lento o eterno llegará cuando tenga que llegar y ni la incertidumbre ni los cotilleos me han alterado tanto como otras veces. Quizás es que me encuentro mejor. Seguro que si.
Ayer con alguna molestia en la espalda pero hoy muchas menos.
Te conté (de nuevo) a dónde iba. Cómo por tercera vez. Fui capaz de dar detalles del aprendizaje que supone para mí escuchar al profesor, los relatos de los compañeros, las correcciones.
No me gustan las correcciones, soy demasiado sensible y/o susceptible.
Siento que te encuentres mal. Agua. Casi siempre llevo agua. La última vez que te di agua también tenía taller y fue el preludio de días un poco desastrosos. La persistencia de la memoria.
Los minutos pasan pero no estoy nada alterado, al contrario. Teniendo asiento, algo de comida, música y lugar donde escribir (aunque sea con los pulgares) los minutos pasan antes.
Hoy buscaba una entrada en la que expliqué por qué creé éste blog y cerré los anteriores. Simplificar y quitarme alguna máscara. Básicamente esto. Un lienzo en blanco a la vista se unos pocos.

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