La tempestad. El viento. El viento de cara que hace complicado seguir adelante. El viento del que nunca te puedes resguardar, ni siquiera bajo techo, porque está dentro de ti. Porque tú mismo eres ese viento.
Y llegó la calma.
Sé que me queda mucho por hacer y por aprender pero estoy en el camino. Y poder dormir muchas horas (hasta siestas) es precioso. Y que no me importen cosas que en realidad no tienen importancia. Y estar a gusto con mi familia.
A veces todavía escucho el ruido de la tormenta. A veces todavía la siento.
Pero la calma es más fuerte que la tormenta.
Pazuzu es el rey de los demonios del viento, hijo del dios Hanbi, en la mitología sumeria, asiria y acadia.
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