Por una vez, ni anticipé, ni me preocupé sin motivo, ni me puse nervioso ni nada parecido. Me leo y ni me reconozco. Nervioso e introvertido lo soy y supongo siempre lo seré. A veces con ganas de llorar sin motivo como hoy pero ni permanentes ni demasiado grandes.
El nuevo planeta resultó ser más cercano, amplio y, por el momento, silencioso. Y la compañía, nada quejica, muy maja. En definitiva, más agradable. Otro minipunto por no alterarme sin motivo.
Mi espalda mejora poco a poco, lo que es un verdadero alivio. Mejorar físicamente y anímicamente. Genial.
Avanzando.
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