lunes, 17 de agosto de 2020

Aviso de pérdida

Suena el aviso de pérdida pero bajito. Testigos de color ámbar parpadean un instante antes de volver la oscuridad.

Cuando un avión entra en pérdida deja de volar y empieza a caer.

Así me he sentido muchas veces, en el vacío, intentando volver a volar. A veces a punto de dejarme ir, de soltar los mandos y estamparme contra el suelo.

El pasado no se puede cambiar. Lo que ocurra desde ahora, la madrugada del 17 de agosto de 2020, sí.

A veces todo es tan agotador. Aquí hay espacio y silencio relativo. Y puedo arañar la calma.

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