viernes, 21 de agosto de 2020

(R)EVOLUTION V

Releo un diario de hace 11 años. Ha pasado más de 1/4 de los años que he vivido hasta ahora. Pero la evolución a nivel personal ha sido brutal.

Igual que los coches de rallyes evolucionan cada año, para ser más rápidos, más fiables, así he ido mejorando y cambiando. Los días oscuros o grises, no veo esos cambios, sólo veo mis defectos.

Ojalá poder hablar con mi yo de 2009. Lo que soy ahora, el presente, nació entonces. O quizás mucho antes, con cada pequeño paso, con cada "no voy a poder, pero lo intento". Con cada curso, cada examen, cada entrevista de trabajo, cada trabajo, cada blog, cada paseo en bici, cada trayecto conduciendo un coche que se me antojaba tan difícil de conducir. Cada SMS o cada email o cada conversación por Gtalk.

Cada avance, aunque sea de una décima de milímetro, cuenta.

Ahora me imagino al volante de un poderoso Lancer Evolution V, en un trozo de carretera sin uso, cerrado al tráfico. O, simplemente, por alguna estrecha y revidada carretera de la Baja Alcarria, poco más que una pista de tierra asfaltada, sembrada de gravilla y baches. Y, tras unas horas de conducción, regresar a casa, aparcarlo en el garaje, buscar una silla y sentarme delante de él para poder admirar sus detalles, mientras escucho esos sonidos apagados y metálicos de un coche cuando se enfría.


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