viernes, 21 de agosto de 2020

Ciclo

Al acabar Julio, terminó un ciclo. Pero quedaban algunos flecos pendientes. Cada semana, despacio, poco a poco, se han ido resolviendo. Ha sido un reto para mi esperar, dado que, al contrario que en ocasiones anteriores, desde el primer día no podía solucionarlo todo. Ahora estoy pendiente del último trámite. Si se demora, no pasa nada. Tengo recursos hasta que se clarifique la situación.

Entre tanto, he podido volver a dormir más o menos lo que debo, con la mínima medicación posible (que es mi estrategia habitual). He descansado. Rodado en bicis preciosas, algunas que ya casi ni recordaba su tacto. Compartir momentos sencillos pero entrañables con gente a la que quiero. Y pensar los próximos pasos.

He de no tener prisa. La sensación de urgencia, de prisa, de tiene que ser hoy, tan habitual con ansiedad, se que no me lleva a nada. No soluciona nada. Pero a veces es inevitable. Ahora estoy relativamente calmado. Aunque cosas pequeñas como romper algo sin mucha importancia, de un coste ridículo (menos de 30 €), o no adaptarme a los pedales con rastrales de nuevo o preguntas inoportunas, me hayan disgustado/enfadado/puesto triste, o todo a la vez.

Ya ha pasado más de la mitad de Agosto (parece increíble). Salvando las distancias, es como hace 16 años. Pero yo soy diferente. Más experiencia, más conocimiento de mí mismo. Más herramientas. Empezando por la psiquiatra que me trata.

En junio no se puso el contador a cero, no fue volver a Enero 2018. No. Me recupero mejor de esos días tan difíciles, llenos de ansiedad y ganas de llorar y en los que apenas puedo dormir, cuando dormir es lo que necesito.

Septiembre será septiembre. Concretar en qué formarme. Y también descansar, de otra manera.

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