martes, 18 de agosto de 2020

Relativizar

En poco más de dos meses han pasado muchísimas cosas. Tantas, que no me ha dado tiempo a digerirlas. Lo pasado hace dos semanas y media, parece a años luz.

Estoy sentado en un patio precioso, con un paisaje que no me canso de mirar. Al atardecer. La vegetación me protege del sol y de las miradas indiscretas.

A pesar de todo, me encuentro poco a poco mejor. Me disgusto y altero con facilidad, por cosas que en realidad no tienen importancia. Pero a los pocos minutos o, a las pocas horas, busco una solución si la hay. Y si todo es un malentendido o una conversación sin mala intención aunque muy desafortunada, intento darle la importancia justa.

Un día de paseos a pie y en bici, de ordenador en el que ver videos, fotos y PDF's. De revistas, libros, música y conversaciones necesarias y calidas.

Escuchar. Acompañar.

A veces me siento como un diminuto Suzuki todo terreno hundido hasta los ejes en la arena. En medio de un mar de dunas. Prefiero estar en condiciones de ofrecer mi ayuda a tener que pedir y aceptar ayuda. Pero a veces un tirón de eslinga, unas herramientas, una botella de agua o un bidón de combustible pueden suponer la diferencia entre poder seguir adelante o no.

Buenas noches y buena suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario