viernes, 11 de septiembre de 2009
Está claro que algo me pasa y que no viene de ayer (al menos desde el 98). Está meridanamiente claro que sin ayuda profesional (psicólogo, psiquiatra o ambos) no voy a superarlo, pero no tengo ninguna gana de contarle a un extraño cómo me siento (ya me es bastante difícil entenderlo a mi).
Han pasado x11 años (casi) desde entonces. Me han visto ... varios médicos de cabecera, un psicólogo, dos psiquiatras ... He ido a terapia de grupo (experiencia muy dura pero preciosa). Es decir, todo lo que se me antojaba imposible ha sido posible. He avanzado muchísimo, aunque todavía me centre en lo que me queda por avanzar o mejorar o trabajar y no en lo logrado (que es muchísimo).
Ahora ya no pienso que tenga TLP, aunque me reconozca algunos de sus rasgos. Mejor dejar los diagnósticos a profesionales de la salud mental (que además de profesionales tienen empatía, muy importante).
Cuando te das cuenta de que tu familia te trata de forma distinta, con mucho cuidado, como si fueras una bomba a punto de estallar, por un lado agradeces que intenten no generarte más ansiedad.
Por otro es horrible porque sabes que son conscientes de que tu sufres, y ellos sufren contigo.
Entonces, a veces, intentas aparentar que no estás tan mal o, directamente, procuras con tus palabras y actos no se pueda adivinar tu estado de ánimo.
Pero, los días medio buenos, cuando en tu voz se nota, si no alegría, la calma, y ellos se alegran por ti, es precioso.
Mis padres saben la mitad o 1/3 de mi diagnóstico. Al menos han dejado de hacer comentarios como "a ver cuando haces amigos" que me resultaron muy dolorosos.
Ahora me encuentro medio bien (o medio mal) y no tengo que intentar representar el papel de "no me encuentro muy mal" porque es así y es lo que pienso/siento.
Buenos días y buena suerte.
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