Primeron fueron rumores y en 48h la confirmación. La primera impresión es clara: ¿Todo eso para nada? Los días feos, las reuniones, los nervios ...
Para nada no. Si ese es el peaje que he de pagar para pedir ayuda de nuevo, para descubrir un yo precioso y resiliente, lo pago encantado. Aunque supongan unos cuantos euros menos en la cuenta. Aunque suponga tener que buscar un nuevo trabajo.
Como decía por la mañana creo que en twitter, es bastante habitual en las personas con ansiedad como yo, anticiparlo todo y ponernos en lo peor. Lo ví hace unas horas. Lo escuché. Con su forma de hablar apresurada y en voz myy alta, casi como una ametralladora. Supongo que es su forma de expresar las emociones. Dije lo que no me gusta que me digan, que intentara calmarse. Recomendarle un profesional de la salud mental (hola querida psiquiatra, se que ni lees mi blog ni tampoco tenemos comunicación telepática, pero GRACIAS) hubiera sido excesivo.
Lo que tenga que ser será. No voy a pensar que mañana me voy al paro, es poco probable.
Ahora, a calmarme. Más. Que no estoy muy nervioso. Pero más tranquilo estaré.
A cambio de ese peaje, ahora ir al médico es mucho más fácil para mi. Busco soluciones, no me centro en los problemas. Voy a talleres, leo en voz alta. Tomo algo con compañeros de trabajo o de talleres. Si, todo muy a pinceladas. Y pude abrazar a un amor de mujer y que me acogiera en su casa y en sus brazos.
Y ahora siento una emoción serena pero se que es poderosa. Como una marea dulce, un dulce no empalagoso.
Y me gusta mi nuevo yo.
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