Hoy te recordé. Ya no te recuerdo casi cada día. Y, cuando lo hago, es diferente. Hay más distancia, más calma. La misma dulzura y cariño, pero no esa amargura por lo que se terminó. No esa añoranza de tener a alguien con quién interactuar que me comprendiera de esa forma tan fluida.
La vuelta al trabajo no ha sido apenas cansada. Casi agradable. Pasando de puntillas por infantilidades y chismorreos.
Y es viernes "y los sueños brillan más". Exóticas combinaciones de medios de transporte y música.
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