Sé que no debo compararme con los demás y ver y medir mis progresos desde mi punto de vista. Quizás desde el punto de vista de una libélula.
A veces, a pinceladas, a bocanadas, siento que vuelvo a ser humano, que vuelvo a formar parte del mundo. Y que hay gente que me entiende, aunque eso me alegre y me apene a la vez porque significa que han pasado por algo parecido a lo que estoy viviendo. Que es enriquecedor pero a la vez, ahora solo a veces, cansado y doloroso.
Cosas por hacer aunque sean sencillas y energía para hacerlas.
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