Una semana sin escribir. Una semana sin un ordenador a mano. Ahora todo parece lejano e irreal.
Escribiendo desde un aeropuerto desierto, de madrugada. Increíblemente ruidoso por culpa del sistema de ventilación.
Todo parece lejano e irreal. Los momentos surrealistas habituales. He descansado mentalmente mucho y he desconectado de la rutina, aunque físicamente he andado mucho y ahora necesito tardes de dfn en la agradable compañía de Marco.
Hoy más que nunca, buenas noches y buena suerte.
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