El domingo significa la vuelta a la rutina. Tras el agradable paréntesis, volver al trabajo, levantarse pronto, transportes ...
Recordando domingos distintos. Entonces la vuelta a la rutina se me antojaba ciertamente difícil. Cuando sólo tienes ganas de dormir (sin ganas de hacer otra cosas) y ni siquiera eres capaz de dormir.
Ahora es distinto. Eso pensaba de vuelta a casa al volante de la máquina roja. Que es un poco como yo. Un poco áspera, pero fiable. Tengo mis días bueno y mis días menos buenos. El trabajo no es perfecto, pero ni me desagrada ni me agota. Además todavía me queda bastante tiempo de descanso. Y se agradece mucho.
No todos los días son de color de rosa ... pero los pensamientos negativos quedan muy lejos. Y la tristeza constante.
He dormido muchísimas horas. Me hacía falta. En otro lugar, en otra cama. Echando de menos a mi preciosa bolita de pelo naranja.
Buenas noches y buena suerte.
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