lunes, 21 de noviembre de 2016

Alegria, reflexión, melancolía y rallyes

Alegría

Somos personas muy distintas, casi opuestas. Eso no impide que nos tengamos cariño y hayamos aprendido el uno del otro. Creo que ha sido muy consciente de mi evolución.

Por eso me alegré mucho de su nuevo destino, de una nueva oportunidad. Improvisé un pequeño detalle de despedida. Y apenas recordaba la pequeña herramienta de 3 mm que le regalé mas de dos años atrás. En una época oscura.

Me hizo reflexionar. Algo que ya tenía meridinamente claro desde hace meses. Buscar un nuevo destino.

Ni los cambios ni la búsqueda me atraen. Sumado al cansancio de toda la semana. Melancolía. Esperando para entrar a clase, de buena gana me hubiera vuelto a casa, sólo a dormir y a hacerme un ovillito bajo el nórdico. Por suerte, la clase resultó interesante.

Rallye. Preciosos coches de rallyes delante de mis ojos y del objetivo de mi cámara. En un día fresco pero luminoso. Carrocerías de formas bulbosas, grandes ruedas y frenos. Y un sonido atronador y excitante. A punto de comenzar un tramo, antes de entrar al control horario, bloqueaban las ruedas traseras con el freno de mano y hacían deslizar las delanteras acelerando bruscamente para calentar los neumáticos. Precioso. Además me permitió despejarme y olvidar el día anterior. Pero, una vez más, era uno de los pocos que acudía solo.

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