Tengo trabajo. Casi hace un año. ¡Casi! No es el trabajo perfecto, pero estoy a gusto y creo que lo hago bastante bien.
Y quiero. Y me quieren. Y por una vez siento que ya no vivo en un mundo virtual o en un mundo de sueños, sino que vivo en la realidad. Realidad de personas, cariño, ejercicio, amor, bicis, maquetas, revistas, LEGO, trabajo, aprendizaje, pequeños viajes ...
Sigo soñando con relatos, bicis, coches, motos, otros mundos, extraterrestres y mil y un cosas más, pero al volver a La Tierra, no siento asco de mi vida. No estoy desperdiciando la magia que me fue concedida.
Y voy de aquí para allá. Intento ayudar. Gestos pequeños. Me centro en lo positivo y trato de obviar lo negativo.
(Vaya pepinaco ... casi como los que habitan en micasa)
Soy feliz. Me emociono. Me quiero. Una personita me quiere. Mis ojos reparados pueden ver sin gafas. Duermo estupendamente desde hace MESES. Sin extras. Tristeza, ira, enfadarme por todo, nerviosismo. Quedan atrás. En apenas un año he hecho cosas que nunca había hecho: desde usar pedales de plataforma a ir al psicóloco, al gimnasio, a un fisio privado. Y he encontrado el amor.
Soy feliz.
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