Pienso que todo se me está haciendo tan cuesta arriba por cómo me siento.
Eso escribía en Diciembre de 2005. Me sentía culpable por sentirme mal, después de casi un año de prácticas muy exigentes y de unas últimas semanas agotadoras. Ojalá poder abrazar a ese yo 20 años más joven y decirle todo el mérito que tiene lo que había conseguido. Aun así, pude refugiarme en cosas que me gustaban, como coches de scalextric, maquetas, hacer fotos, paseos en bici y, pequeñas interacciones en Internet, mediante blogs y messenger.
De nuevo las ganas de llorar eran tremendas, insuperables.
Ah, la tan conocida saturación sensorial y las ganas de llorar. A día de hoy, no me veo capaz de hacer lo que hacía mi yo de hace poco más de 20 años. Al igual que sé hacer cosas que entonces se me hubieran antojado difíciles.
Me vienen recuerdos nítidos, eidéticos, inconexos, de todo ese 2005. Sentirme tan fuera de lugar, enmascarar ...
Pero también hubo momentos dulces.
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