martes, 29 de septiembre de 2020

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(De fondo suena Mogwai, como en 2014.)

Ahora si estoy en el camino. Tengo millones de preguntas y apenas unas pocas notas en mi carpeta (de fuelle y de plástico, similar a la que usé en la primavera de 2004). Pero no me he sentido fuera de lugar ni he tenido un nivel de ansiedad superior al de otros muchos días en los que no tuve que ir a Berlín Este en cercanías (parte en bici también) y afrontar una mañana de clases. En Junio el nivel de ansiedad era muchísimo mayor el miércoles y jueves y viernes de marras. La ansiedad y la COVID pusieron mi vida del revés, nada dramático ni irreparable y mi respuesta (no reaccionar) ha sido usar el pensamiento lateral. La verdad es que parece que escribo como si supiera del tema pero en realidad no tengo idea de casi nada. Pero sigo adelante.

Quizás necesite un plato muy pequeñito, un 28, para poder afrontar las semanas que vendrán. Quizás necesite abrir la transfer (caja de transferencia) y cambiar los engranajes para tener una reductora más corta y así poder subir por las rampas mas empinadas o poder salir del barro.


2000.

Febrero.

Después de los exámenes estaba agotado. Sobre todo anímicamente. Cuando descansar es agotador. Poder descansar. Querer dormir muchas horas, tener tiempo físico y lugar, pero no ser capaz. Ha pasado un siglo (se me antoja) desde entonces, pero parte de lo que soy y de lo que fui, tiene que ver con ese momento. Al menos hoy fui capaz de dormir casi todas las horas que necesitaba. Aunque el sueño llama a las puertas del lacrimal.

Buenas tardes y buena suerte.

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